La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
La avaricia rompe el saco.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Le di la mano y me mordió los dedos.
Oír campanas y no saber dónde.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El amor y los celos son compañeros.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Fea con gracia, mejor que guapa.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Jugar con fuego es peligroso juego.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Dar al olvido.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
La fe mueve montañas.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Molino que no muele, algo le duele.
Parece hormiga y es avispa.
Vísteme despacio que tengo prisa.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
No comas ansias.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Puso pies en polvorosa.