El pez muere por su propia boca.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
En arca abierta, el justo peca.
No estreches la mano del hombre villano.
No se puede servir a dos señores.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Hay quien las mata callando.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Querer es poder.
No hagas mal y no habrás miedo.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Qué te crees la última chupada del Mango!
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Saber uno los bueyes con que ara.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
La práctica perfecciona.
La palabra emitida no puede recogerse.
El hablar mismo idioma.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
Más tira coño que soga.
Necios y gatos son desconfiados.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Dos no riñen si uno no quiere.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
La belleza siempre tiene razón
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Demasiado pedo para la mula.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Más fea que una patada en la canilla.