No te fíes del sol del invierno.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Una manzana podrida daña el barril completo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
A barba moza, vergüenza poca.
Mujer enferma, mujer eterna.
Más peligroso que chocolate crudo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
No fío, porque pierdo lo mío.
Contra un padre no hay razón.
El que tonto nace, tonto muere.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Amor comprado, dale por vendido.
El ingenio obvia dificultades,.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Más groso que el Guelpa.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Cuando masques, no chasques.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Obras vea yo; palabras, no.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Casarse bajo el palo de la escoba