Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Consejo tardío, consejo baldío.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Es más fácil, decir que hacer.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Dar al olvido.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
El ternero recental no teme al tigre.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
No todo lo que pendula cae
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
La carne de burro no es transparente.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Un clavo saca a otro clavo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Más vale que sobre que no que falte.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Más vale tener malos amigos que buenos enemigos.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Dame dineros y no consejos.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Quien prestó, perdió.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Paja triga hace medida.