Dale con que va a llover.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Bajo ese puente, no pasa corriente.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Las novedades son la sal de la vida.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
No porque la rana salte tiene muelles.
Mala cuña es la de la propia madera.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
A otra cosa mariposa.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Es más larga que la cuaresma.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Madre hay una sola.
Lo que sea que suene.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Hacerse la boca agua.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Madre dispuesta, hija vaga.
El arco iris brilla después de la tempestad.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Aguas calmadas estropean los puentes.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.