Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
A confite de monja pan de azúcar.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
El monte tiene ojo.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Matar dos pájaros de un tiro.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Tu hablar te hace presente.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Dar antes que amagar.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Dios castiga sin dar voces.
Agrandado como alpargata de pichi.