A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Dar carne al lobo.
El buen paño dentro del arca se vende.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Callar y callemos que todos de barro semos.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Caridad con trompeta, no me peta.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Esto es pan comido.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Dar tiro.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Juntos pero no revueltos.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
A falta de pan, buenas son tortas.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Orejas de burro.
Fortuna te dé Dios, talento no.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Casa sin madre, río sin cauce.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Burro cansado, burro empalmado.
Más confío en el trabajo que en la suerte.