Cuatro ojos ven más que dos.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Cada mozo lancee su toro.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Hacer de tripas corazón.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Faena acabada, faena pagada.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Más mato la gula que la espada.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Boca de verdades, cien enemistades.
El paraíso está en el regazo de una madre.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Dádiva forzada no merece gracias.
Con la misma vara que midas serás medido.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
El que pega primero pega dos veces.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Cabeza grande, talento chico.
Bailarines en cojos paran.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
¡Chínchate un ojo!
Quien mucho desea, mucho teme.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Se heredan dinero y deudas