La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Boca abierta, dientes de oro.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Hacerte amigo del juez
Dar puntadas.
El que necesita, te visita.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Hay que dar para recibir.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Andarse por las ramas.
Días y ollas hacen grandes obras.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Más vale pan duro que ninguno.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Quien tiene arte va por todas partes.
Arriba canas y abajo ganas.
Cada palito tiene su humito.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Los dioses ayudan al que trabaja
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Con afán ganarás pan.
Abre la boca que te va la sopa.
Un hombre puede lo que sabe
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Gran mal padece quien amores atiende.
Clavija del mismo madero no la quiero.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.