El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Año lluvioso, échate de codo.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
De padres bocois hijos cubetas.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Quien hace por común, hace por ningún.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Te conozco mascarita
Hombre chico, pensamientos grandes.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
De cualquier maya sale un ratón.
No hay atajo sin trabajo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
A diente cogen la liebre.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Boca con boca se desboca.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Donde está la aguja está el dedal.
Como es la mujer, así es la casa.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
A la vejez, dinero y mujer.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Quien sabe, sabe.