Boca sin muelas, molino sin piedras.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Esto son habas contadas.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Pa' todo hay fetiche.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Niños y viejos, todos son parejos.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
La tierra que me sé, por madre la he.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Un jarrón perfecto nunca ha salido de las manos de un mal artesano.
Limando se consigue de una piedra una aguja
A la virtud, menester hace espaldas.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
A chica boca, chica sopa.
Jugarse hasta la camisa.
Obras caritativas, esas son mis misas.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Para muestra basta un botón.
A quien presta nada le resta.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Pensando en pajarito preña'o