A gran arroyo, pasar postrero.
Amigos pobres, amigos olvidados
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
O Corte o cortijo.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Al músico viejo le queda el compás.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Más vale despedirse que ser despedido.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Molino cerrado, contento el asno.
El mal que no es durable, es tolerable.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Salud y fuerza en el canuto.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A largos días, largos trabajos.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Necio que calla por sabio que pasa.
Fingir locura, es a veces cordura.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Buey suelto, rey muerto.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Para aprender, nunca es tarde.
El que no tranza no avanza.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
En abril, va la vieja a veril.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Buena barba, de todos es honrada.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Jugarse hasta la camisa.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina