A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Olla reposada, no la come toda barba.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Moza reidora, o puta o habladora.
Daño merecido, no agravia.
La vida del puerco, corta y gorda.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
El hombre apercibido medio combatido.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Codicia mala, el saco rompe.
Buena olla y mal testamento.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
A mala leña un buen brazado.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Para prosperar, vender y comprar.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
La mala fe, no pare hembra.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Hacer una cosa en un avemaría.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.