Con salchichón, siempre es ocasión.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
La Luna no es pan de horno
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Jamás digas: nunca jamás.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Mejor precavido, que arrepentido.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Negocios largos, nunca bien acabados.
La verguenza es último que se piedre.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Es más puta que una gallina.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Un indio menos, una tortilla mas.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Donde entra la cabeza, entra la cola
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El abad canta donde yanta.
Hasta la belleza cansa.
Malo es callar cuando conviene hablar.
La zorra se conoce por la cola.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Tiene más carne un huevo frito.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.