No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
La duda es la llave del conocimiento.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Vino y pan andar te harán.
Al último siempre le muerde el perro.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Donde manda el amo se ata la burra.
Quien cae no tiene amigos.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Dichosos los ojos que te ven.
El que mucho escoge poco coge.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Cinco puercos son manada.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Alcanza, quien no cansa.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Al que obra bien, bien le va.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La envidia es carcoma de los huesos.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Cada cosa pía por su compañía.
Dios da pan a quien no tiene dientes.