La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Buena mula, mala bestia.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Las sueños, sueños son.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Ignorante y burro, todo es uno.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Un clavo saca a otro clavo.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Casa sin madre, río sin cauce.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Quien no madruga, no caza boruga.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Están más concentraos que un jugo de china.
La virtud es de poco sueño.
A chica cama, échate en medio.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Cerrado a cal y canto.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
La paciencia es buena ciencia.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
Casa hecha, sepultura abierta.
Ir por lana y volver trasquilado.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
De petaca ajena, la mano se llena.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Llave puesta, puerta abierta.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
La mejor suegra, la muerta.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
No hay tonto que no se tenga por listo.