Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Quien te quiere, te aporrea.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
El diablo está en los detalles.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Renegad de viejo que no adivina.
El amor, de necios hace discretos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Peor que pulga en la oreja
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Lo que ha sucedido puede suceder.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Pereza, llave de pobreza.
Dios los cría y el diablo los junta.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Después del gusto, que venga el susto.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La ambición mató al ratón.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.