Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
A razón de catorce, siete es la media, venticinco mujeres cincuenta tetas, y si son de gorrina...cientocincuenta.
Se llena antes el ojo que el papo.
Alegría amagada, candela apagada.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
A buena mujer, poco freno basta.
Necesitado te veas.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Bebido el vino, perdido el tino.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Por el becerro se amansa la vaca
Buena olla y mal testamento.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Hay miles de miserias en un solo amor
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Las indirectas del padre Cobos.
De los escarmentados nacen los avisados.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Nunca falta un culo para un bacín.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Hacer un viaje y dos mandados.
Del joven voy, del viejo vengo.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Quien escucha, su mal oye.
Dinero llama a dinero.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Pagan justos por pecadores.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Los últimos serán los primeros.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
A creer se va a la iglesia.