En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Consejo tardío, consejo baldío.
El que está a las duras, está a las maduras.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El necio o no se casa o se casa mal.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Madre ardida hace la hija tollida.
Hace más la raposa que la curiosa.
O faja o caja.
Molino cerrado, contento el asno.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Hablando la gente se entiende.
Ramal y bozal, para el animal.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Juego y paseo, solo para recreo.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El sexo nos hace perder la cabeza
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Detrás de los picos van los chicos.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Callemos, que el sordo escucha.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Malos reyes, muchas leyes.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Cerca le anda, el humo tras la llama.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.