De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Hablar con lengua de plata.
Hay que sufrir para merecer.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Pasará, sea lo que sea.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
A más beber, menos comer.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La ventura es paño que poco dura.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Pan casero, de ese quiero.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
No hay caracol que no tenga vuelta.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
En materia de dinero, no hay compañero.
Camino robado, al otro día, sin gente.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
La verdad sale en boca de los niños.
El padre para castigar y la madre para tapar.
La suerte es loca y a todos nos toca.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Más claro, agua.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Buena olla y mal testamento.
A Dios, llamaron tú.