Hablar con lengua de plata.
A escote, no hay nada caro.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
A más beber, menos comer.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Pasará, sea lo que sea.
Hay que sufrir para merecer.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Pan casero, de ese quiero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
La ventura es paño que poco dura.
Al que madruga, Dios le ayuda.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
No hay caracol que no tenga vuelta.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
Camino robado, al otro día, sin gente.
El padre para castigar y la madre para tapar.
La verdad sale en boca de los niños.
En materia de dinero, no hay compañero.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
La suerte es loca y a todos nos toca.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Buena olla y mal testamento.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Más claro, agua.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
A Dios, llamaron tú.
Dios da pan a los que no tienen dientes.