De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Toda flor quiere ser fruto.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Cada dueño tiene su sueño.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Amor, viento y ventura, poco dura.
Moza gallega, nalgas y tetas.
No hay alegría sin aflicción.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Quien más tiene, más quiere.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Palo dado ni Dios lo quita.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
El que anda en silencio, cazar espera.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Pueblo chico infierno grande.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.