Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Más merezco; pero contigo me conformo.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Nadie da palos de balde.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Las acciones revelan las pasiones
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Quien bien ata, bien desata.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Casa hecha y mujer por hacer.
Con dinero baila el perro.
Para bien estar, mucho hay que andar.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Más vale aprovechar que tirar.
A quien da y perdona, nácele una corona.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
La buena obra, ella misma se loa.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Con el amor está el temor
Amor es el verdadero precio del amor.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
El que ama el peligro, en él perece.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.