Pedir es lícito, responder es cortesía.
Al que da y quita le sale una jorobita.
A gran culpa, suave comprensión.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
La prudencia nunca yerra.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Casa de mantener, castillo de defender.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
El que debe y paga, descansa.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
A causa perdida, mucha palabrería.
Carta echada, no puede ser retirada.
La vida es un deber a cumplir
Hay que dejar ir al mundo como va
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Casa ordenada, casa salvada.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
No dejar títere con cabeza.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Hombre osado, bien afortunado.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
El que nada debe nada teme.
La alegría alarga la vida.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
La ley justa no es rigurosa.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
La manda del bueno no es de perder.
Confesión hecha, penitencia espera.
Más honor que honores.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Del trabajo nace el descansar.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.