La agonía es larga pero la muerte es segura.
Mano que te da de comer no has de morder.
Un real de deuda, otro acarrea.
El que avisa no es traidor.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Más ordinario que una monja en guayos.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Si en Abril hay lodo, no se perderá todo.
Cosa hallada no es hurtada.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Creer a pie juntillas.
Tanto nadar para morir en la orilla.
No se hablar, y me mandas predicar.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
El miedo guarda la viña.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Molino cerrado, contento el asno.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Cada cabeza es un mundo.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
El buen alimento cría entendimiento.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.