Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Agua de mañana, o mucha o nada.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
A largos días, largos trabajos.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Vísteme despacio que estoy de afán.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
De los escarmentados nacen los avisados.
Es más grande que un domingo sin paga.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
A quien has de acallar, has de halagar.
Desee bien, sea bueno.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Si te queda el saco.
Dos capitanes hunden el barco.
Quien no madruga, no caza boruga.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
El interés mata la amistad
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Gusto secreto, no es gusto entero.