A nave rota, todo tiempo es contrario.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Gusto secreto, no es gusto entero.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Tienes más salidas que una autopista.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
El saber no ocupa lugar.
Como quitarle el poto a la jeringa.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
El amor es de hermano y no de señor.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
A nadie le amarga un dulce.
Ya me cansé de descansar.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
El hambre aguza el ingenio.
Domingo, domingo, día de pingo.
Quien aprisa asa, quemado come.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
No hay duelo sin consuelo.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
El que venga atrás que arree.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Hacienda de pluma, poco dura.
A la guerra, con la guerra.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Quien baila y canta, su pena espanta.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.