Dineros en manga, tanto vino como agua.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Creer a pie juntillas.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
El primer paso es el que cuesta.
Adorar al santo por la peana.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Al loco y al fraile, aire.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
Ayatola no me toques la pirola.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
De lo que no sabes, no hables.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El que primero se levanta primero se calza.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
A fin de año, remienda tu paño.
A la hija, tápala la rendija.
Nadie toma lo que no le dan.
La casa quemada, acudir con el agua.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Remienda paño y pasarás año.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Diligencia vale más que ciencia.
Mujer que se queja, marido que peca
Días de mucho vísperas de ayuno.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Del ahorro viene el logro.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.