La casa hecha y el hueco a la puerta.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
El ignorante al ciego es semejante.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Por el hilo se saca el ovillo.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Idos y muertos, olvidados presto.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Poco y entre zarzas.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Maestre por maestre, seálo éste.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Hacerle a uno la pascua.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
La barriga llena da poca pena.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
A cada lechón le llega su noche buena.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
A la hija casada sálennos yernos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El triunfo de los crueles es breve
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.