De señora a señora, empanadas y no ollas.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Esto es pan comido.
Al saber lo llaman suerte.
Jugar y perder bien puede suceder.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
A la puta, el hijo la saca de duda.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
En el pecado se lleva la penitencia.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Por las vísperas se conocen los santos.
Mala noche y parir hija.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Nobleza obliga.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Esposa mojada, esposa afortunada
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Bueno de asar, duro de pelar.
Que dulce queda la mano al que da.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
En Octubre echa pan y cubre.