No comas más de lo que puedas digerir.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Dicen que la educación se mama.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
De los escarmentados nacen los avisados.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
La palabra es playa, el silencio oro.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Ayudaté y serás ayudado.
Como el espigar es el allegar.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
El fraile, la horca en el aire.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Al fuego y al fraile no hurgarles.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Limando se consigue de una piedra una aguja
De sol de tarde, Dios te guarde.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Lo que está por pasar pasará.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
A chico santo, gran vigilia.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Amor con casada, solo de pasada.