Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Si las paredes hablaran.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
De petaca ajena, la mano se llena.
Quien ama, teme.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Se encontró con la horma de su zapato.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
A cazuela chica, cucharadica.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Salud perdida, salud gemida.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Quien se quemare, que sople.
Salir junto con pegado.
Los compañeros de cama se escogen de día
Viento del solano, agua en la mano.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Edificar sobre arena no es buena labor.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Cada cual en su corral.
Por la muestra se conoce el paño.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Jugarse hasta la camisa.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
La venganza es un plato para tomar frío.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Dios acude siempre.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.