Ni ojo en carta, ni mano en plata.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Adonde no te llaman, no vayas.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Escucha el viento... que inspira
Obra acabada, maestro al pozo.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Más querría servir que recibir.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Dar un cuarto al pregonero.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Donde hay obras, hay sobras.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
Por el rastro se da con la liebre.
Lo tragado es lo seguro.
El que está a las duras, está a las maduras.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
El mejor sol es el que calienta hoy
No saber una jota.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Gente parada, malos pensamientos.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
la ropa son alas.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Es como llevar leña para el monte.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Decir bien y obrar mejor.
Quien no canea, calvea.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Quien destaja no baraja.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.