El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Juego de manos, rompedero de ano.
Esposa prudente es don de Dios.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
A barba muerta, obligación cubierta.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Lo que siembras cosechas.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Ocasión llegada presto agárrala.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Hacer del san benito gala.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Por lo que uno tira, otro suspira.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Oveja que anda, bocado halla.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Calumnia, que algo queda.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.