Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
El que pestañea pierde.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
A gran pecado, gran misericordia.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Lo que haces, encuentras.
Está en todo menos en misa.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Guarda que comer y no que hacer.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Necio es quien con necios anda.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Ante la duda, la más madura.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
A buen comedor, quitárselo de delante.
La ocasión llega, llama y no espera.
Fácil es criticar y difícil obrar.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Madre dispuesta, hija vaga.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Quien tenga tiempo que no espere
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
En casa pobre, pocos cuentos.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Ara bien y cogerás trigo.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El que come tierra, carga su terrón.
La mujer rogada y la olla reposada.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.