Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
El sabio calla, el tonto otorga.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Amor de dos, amor de Dios.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
En largos caminos se conocen los amigos.
De higos a brevas, larga las lleva.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Está oscuro debajo de la lámpara
Bien urde quien bien trama.
Yo te hice y tú me enseñas.
Hacer la del humo.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Dar la callada por respuesta.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Se las sabe por libro
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Mas vale dar que recibir.
Buena olla y mal testamento.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Echando a perder se aprende.
Hay ropa tendida.
¡Chínchate un ojo!
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Hijos casados, trabajo doble.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Obra acabada venta aguarda.
El pecado te acusa.
El amor, de necios hace discretos.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Comer de su propio cocinado.
Llegar a la capada.