si bebes el agua, sigue la costumbre.
Los extremos se tocan.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Más largo que un día sin pan.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Dame dineros y no consejos.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Está como padre, que le llevan la hija.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
La sangre del pobre el rico se la come.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
El que sigue la caza, ése la mata.
El hábito no hace al monje.
Hay que darle tiempo al tiempo.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Vino y pan andar te harán.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
El que se brinda se sobra.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
La mala cama hace la noche larga.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Del mal vino, buena borrachera.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Agua y sol, tiempo de caracol.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
A gran subida, gran caída.
Flaco hombre, mucho come.
Solo como Adán en el día de la madre
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
El ojo del amo engorda al caballo.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Principio quieren las cosas.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.