El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Beso, queso y vino espeso.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Harto da quien da lo que tiene.
Cual es el padre, así los hijos salen.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
A buenas horas, mangas verdes
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Al maestro, cuchillada presto.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Interés, cuánto vales.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
A gran arroyo, pasar postrero.
Vino sacado hay que gastarlo.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Saber cuántas son cinco.