A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Una palabra deja caer una casa.
La barca pasa, la orilla queda
Los cascos salen a la botija.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Palabras sin obras, barato se venden.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Olla quebrada, olla comprada.
Fue por lana y salió trasquilado.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
El diablo está en los detalles.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
La avaricia rompe el saco.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
El que come tierra, carga su terrón.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
A caballo comedor, cabestro corto.
Codicia mala, el saco rompe.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Arandino, borracho fino.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
El que mucho habla, mucho yerra.