Las armas, el Diablo las carga.
Lo de balde es caro.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Mano de hierro en guante de seda.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Indio con puro, ladrón seguro.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Dar la última mano.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
A cazuela chica, cucharadica.
El que la sigue la consigue.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Se te cayó e cassette
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
El cebo oculta el anzuelo.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
El que se fue a León perdio su sillón.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
En tiempo de guerra cualquier hoyo es trinchera.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Lo prometido es deuda.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Mojarse el potito.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
A dádivas, no hay acero que resista.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Andar con pies de plomo.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
El que desalaba la yegua, ése la merca.