A cuentas viejas, barajas nuevas.
Quien hace malas, barrunta largas.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Cazador con levita, quita, quita.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Consejo tardío, consejo baldío.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
A fullería, cordobesías.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Barco viejo, mal navega.
Quien más tiene, menos suelta.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Dos capitanes hunden el barco.
Buen podador, buen viñador.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
En bote pequeño la buena mermelada.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El burro hablando de olotes.
La condición hace al ladrón.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Hacer ruido, para sacar partido.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Juego y bebida, casa perdida.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Día de agua, taberna o fragua.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
La práctica hace al maestro.
Quien desparte lleva la peor parte.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
La ambición mató al ratón.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
De mozo rezongador nunca buena labor.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Dar a guardar las ovejas al lobo.