De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Más vale la seguridad, que la policía.
Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Tienes la razón, pero vas preso.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Querer es poder.
Orden y contraorden, desorden.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Rey nuevo, ley nueva.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
La virtud ennoblece.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Remendar y dar a putas.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Difama, que algo queda.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Paciencia y barajar.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Año derecho, de la era al barbecho.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Quien lo hereda no lo hurta.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Buena razón quita cuestión.
En la unión está la fuerza.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Humano es el errar y divino el perdonar.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.