Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
La vida da muchas vueltas.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Esa pregunta ni se pregunta.
Lo nuevo guarda lo viejo.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
En la amistad, quien más da, menos recibe
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Nunca con menores, entables amores.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Hacer ruido, para sacar partido.
Viento del solano, agua en la mano.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
El que pega primero pega dos veces.
El que algo teme, algo debe.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Reyes y mujeres no agradecen.
Poderoso caballero es don dinero.
A buenos ocios, malos negocios.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Feo, pero con suerte.
Niños y viejos, todos son parejos.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.