El mal ajeno no cura el mío.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
La esperanza es lo último que se pierde.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Miren quién habló, que la casa honró.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Pasar amargura por ganar hermosura.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
El viento y la marea no esperan a nadie.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
La paciencia no está entre los jovenes.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Cuanto más haces, menos mereces.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
El interés tiene patas.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
De la discusión surge la luz.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
El lo que se pierde, se aprende.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Una familia unida come del mismo plato.
Tal para cual, Pedro para Juan.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Saber amar es mucho saber.
Callen barbas y hablen cartas.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.