Pan duro, pero seguro.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Lo que se hace de noche sale de día.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Según es el dinero, es el meneo.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Hacienda de pluma, poco dura.
Hay confianzas que dan asco.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Obra con amores y no con buenas razones.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Lágrimas de viuda, poco duran.
A la puta, el hijo la saca de duda.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Poco dinero, poco sermón.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Casa revuelta, huéspedes espera.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Írsele a uno el santo al cielo.
Al hombre valiente, espada corta.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Hacer la del humo.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Buen oficio es no tener ninguno.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Dios aprieta pero no ahoga.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Donde entra beber, sale saber.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Calle mojada, caja cerrada.