Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Para aprender, lo principal es querer.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Ayudaté y serás ayudado.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Lo que no cuesta no vale.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
De casta le viene al galgo.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Belleza sin bondad es como un vino picado
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Necio es quien con necios anda.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
El que no arriesga no gana.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
La buena lectura, alivia la tristura.
El que tiene capa, escapa.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
A cada necio agrada su porrada.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Haz el bien y olvídalo.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Parejo como las calles de León.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.