Para conservar amistad, pared en medio.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
Bien o mal, casado nos han.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Hacer algo de cayetano.
No muevas lo que esté bien.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Jornada emprendida, medio concluida.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Una palabra deja caer una casa.
Abrojos, abren ojos.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Cada uno canta como quiere.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
A la hija casada sálennos yernos.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
La vida pende de un hilo.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Al endeble todos se le atreven.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Mujer ventana, poco costura.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Mejor prevenir que lamentar.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
A mal Cristo, mucha sangre.
Nada tiene al que nada le basta.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Adonde no te llaman, no vayas.