A cualquier cosa llaman rosa.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El que no agradece, no merece.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Lo que se da no se quita.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Año de nieves, año de bienes.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hijos casados, duelos doblados.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
El que mucho promete, poco cumple.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
En casa llena no hay mujer mala.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
El tiempo de Dios es perfecto.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Sin dudar, no hay acertar.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Hablando la gente se entiende.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Hay de todo en la viña del Señor.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.