A honra demasiada, interés hay encubierto.
A jugar y perder, pagar y callar.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Algún día, ahorcan blancos.
Al malo, lo mejora el palo.
Al que no quiera taza, taza y media.
Antes es la obligación que la devoción.
Aquellos polvos traen estos lodos.
A quien da y perdona, nácele una corona.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A tal señor, tal honor.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Burla con daño, no cumple el año.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Cada día verás quien peque y pague.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Comer arena antes que hacer vileza.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Con los descuidados, medran los abogados.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Cosa hallada no es hurtada.
Costumbre hace la ley.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Cuanto más haces, menos mereces.
Cuanto más numerosos los abogados, más largo el proceso.
Cuantos más numerosos los abogados, más largo el proceso; cuanto más numerosos los médicos, más corto el proceso.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Dádiva forzada no merece gracias.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Daño merecido, no agravia.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.