A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Amor con casada, vida arriesgada.
Vale más el que sabe más.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Ni miento ni me arrepiento.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Más vale mendrugo que tarugo.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Como buscar una aguja en un pajar.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Según es el pájaro así es el nido.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
No se pierde lo que se dilata.
Jugar la vida al tablero.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Donde Dios no puso, no puede haber.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.