Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Abril, siempre fue vil.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Pensando en pajarito preña'o
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Divide y vencerás.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
De los hombres se hacen los obispos.
De dolor, nadie murió.
Por puerta abierta ladrones entran.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
No hay ladrón sin encubridor.
Comida hecha, amistad deshecha.
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Por el becerro se amansa la vaca
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
No todo el que trae levita es persona principal
Esposa mojada, esposa afortunada
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
A buen capellán, mejor sacristán.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Al maestro, cuchillada presto.